
En la tradición judeocristiana, decir «creación» es más que decir naturaleza, porque tiene que ver con un proyecto de amor de Dios, donde cada criatura tiene un valor y un sentido. La naturaleza suele entenderse como un sistema que se analiza, se comprende y se gestiona, pero la creación sólo puede concebirse como un don que viene de las manos abiertas del Padre de todos, como una realidad iluminada por el amor que nos llama a la comunión universal (Laudato Sí, n. 76).
En la vida cotidiana, se nos invita a cambiar costumbres y actitudes en nuestra relación con los seres creados, don de Dios. La Comunidad del Noviciado Madre María de Jesús de Ngaoundéré (Camerún) comparte con nosotros sus gestos de cuidado:
1) ¡Ahorrar agua y electricidad! Utilizamos el agua de lavar la ropa para otras tareas de limpieza;
2) Lavamos y reutilizamos las bolsas de plástico que conseguimos en el mercado y los supermercados;
3) Clasificamos la basura: enterramos los residuos orgánicos para convertirlos en compost;
4) Guardamos botellas de pet y otros artículos para las personas que los utilizan para comerciar;
5) Cuidamos las plantas de nuestro patio;
6) En nuestro trabajo pastoral, ¡estamos siempre atentos para hablar con los catequistas y los jóvenes sobre la importancia de cuidar nuestra casa común!
7) Y en comunidad, con novicios y postulantes, hablamos siempre de la importancia de cuidar bien todo lo que Dios ha creado.
Todo está interconectado…