Vocación Consagrada: Luz, Paz y Ternura

Vocación

Consagradarse

Es ser un brazo que acoge,
un silencio que evangeliza,
una voz que profetiza,
pies que emprenden la misión.

Es una sonrisa en el rostro
y vida en comunión;
oraciones en los labios,
corazón en la mano.

Oídos atentos:
Dios habla al corazón,
sembrando,
preparando la tierra.

Dios es nuestro Padre,
el mundo es nuestro hogar,
las personas son nuestros hermanos y hermanas.

Ser refugio para los pobres;
una presencia sanadora para los enfermos;
ser esperanza para los desanimados,
cuidar de todas las criaturas.

En todo, ver el rostro de Dios
y aprender de Él la ternura.

Es ser luz, es ser paz,
ser hombres y mujeres
revestidos de humanidad.

Hermana Néia-RMNSD